¿En qué consiste la videncia?

En la actualidad, ya casi nadie cree que existan personas capaces de ver el futuro. La ciencia, la tecnología y otras cuestiones de la vida moderna han moldeado a un hombre escéptico, incapaz de creer en ciertas excepciones de la naturaleza.

Pero la realidad es que existen en el mundo personas que tienen habilidades que van más allá de lo científicamente comprobable. Esas personas que a menudo llamamos videntes, clarividentes o adivinos son seres que tienen una capacidad de percepción y una sensibilidad a las presencias humanas mucho mayores que las de cualquier mortal. De hecho, en un pasado no tan remoto se los sometía a duros castigos o se los condenaba a muerte por poseer estos dones.

No es solamente una cuestión de fe: toda persona que se haya enfrentado a los dones de un vidente queda anonadada y comienza a confiar en su existencia, pues realmente son capaces de percibir cosas sobre una persona que muy alejadas están de la apariencia y de lo visible. En muchos casos, son capaces de presentir cosas que sucederán en el futuro, o de evidenciar hechos del lejano pasado.

¿Cómo acceder a un vidente?

Muchas personas dotadas con el don de la videncia deciden compartir su habilidad con el mundo, habilitando gabinetes de consulta. En muchos casos, los consultantes encuentran en ellos las respuestas necesarias para mejorar su calidad de vida y alcanzar la ansiada felicidad.

Muchos se dedican a prácticas alternativas, utilizando ciertos accesorios para conducir su don; la cartomancia, por ejemplo, es la práctica de los tarotistas, que interpretan los signos de la realidad a través de la simbología de los naipes.

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